Terminé de leer Tokyo Blues - Norwegian wood de Murakami hace unos pocos minutos. Es el tercer libro que leo de él y lo primero que se me viene a la mente para decir es que, en mi experiencia, escribe siempre el mismo libro de diferentes maneras.
Estaría equivocado.
Sí, parece estar hablando de lo mismo, pero en cada libro lo hace desde otros lugares, desde otros ángulos, cada libro parece ser un capitulo de un gran libro. Un momento diferente de nuestras vidas y los problemas que enfrentamos. La interioridad que logra Murakami con sus protagonistas me produce un efecto increíble. Aunque no tengo nada en común con ellos, me siento completamente identificado. No es una identificación a nivel experiencia de vida, sino de sentimientos. Los conflictos de Murakami no son de resolver una situación determinada. Ni siquiera sobre el amor, casi omnipresente en sus tramas. Murakami establece un conflicto con los sentimientos que sus protagonistas (y nosotros mismos) sienten hacia si mismos. Con como se ven en su fuero interno. Y al menos en mi parece estar tocando siempre la nota indicada.
Ah, por cierto. Mientras leía las primeras cien páginas me encontré pensando en que tenía un tono muy similar al libro de Salinger que puse de titulo de la reseña. Lo curioso fue que al dar vuelta la página un personaje le dice al protagonista: "¿No intentaras parecerte al personaje de "El guardián entre el centeno?"
Me cacho en dios, eso si es habilidad para dirigir los pensamientos del lector.

