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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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viernes, 28 de junio de 2013

El relato de los viernes: Sin Titulo

Frío.
A pesar de todo el abrigo que llevaba puesto tenía un punto débil.
El frío busca impasible cualquier rendija para filtrarse, para calarle los huesos.
Las manos.
Le dolían. Pero eso no lo detenía. La ropa no era importante, la arrancó sin vacilar. Se tomo su tiempo para el siguiente paso. Hizo un corte vertical y luego uno transversal, con cuidado sin desgarrar nada más lo abrió como una flor.
Frío.
Se apuró.
El trabajo era demasiado importante como dejarse amilanar por un enemigo invisible. Tenía que hacerlo mientras el cuerpo estuviese caliente.
No el suyo.
El de ella.
Hasta hacía diez minutos tenía 16 años y se los había arrebatado uno por uno, junto a todo lo demás. Amigos, familia, novio, futuro.
Ahora le sacaba también las tripas.  Sin parpadear, con precisión, sin romper nada importante.
Al fin terminó con el vaciamiento. Se sacó la ropa y se sentó encima del vientre de ella. Esperó. Se esforzó y cayeron unos huevos.
Frío.
Volvió a vestirse.
Cerró el vientre de su victima. El nido de sus hijos. Sus primogénitos.
Luego vendrán más.
Serán muchos.
Serán Legión
Y ya no hará frío.



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