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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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viernes, 12 de abril de 2013

El relato de los viernes: El niño que miraba hacia arriba


EL NIÑO QUE MIRABA HACIA ARRIBA


Recuerdo que estando en la primaría me tiraba, cuando no me tocaba jugar, junto a la cancha de handball donde nos divertíamos con mis compañeros. Me tiraba mirando para arriba largo rato, sin moverme, solo mirando. Los demás chicos, y algunos maestros, me preguntaban qué estaba haciendo.

-Nada- les contestaba.
            Por supuesto, era mentira. A veces contestaba otra cosa.
-Observo la naturaleza- o alguna cosa así de disparatada, para sonar adulto e importante. Sacando lo agrandado, la respuesta era bastante cierta, la naturaleza me fascinaba, me encantaba.
Pero no era toda la verdad.
Algo más estaba haciendo.
            Un poco más grande, cualquiera podía pescarme mirando hacia arriba dentro de una casa, un local o en el colegio. Y de nuevo me preguntaban ¿Qué estás haciendo?

-Nada –volvía a ser mi respuesta.
            Y era mentira.
            A veces contestaba que intentaba darme cuanta como estaban hechas las cosas, por donde pasaban las vigas o algo así. Lo cual era cierto.
            Pero no era toda la verdad.

            Ya de adolescente me sorprendían en “babia” mirando la luna y las estrellas.
La respuesta volvía a ser mentira, o solo verdad en parte.

¿Cuál es la verdad?
            La verdad es que mirando hacia arriba siempre encontré lo que buscaba, así sea en el techo, en el cielo o en las ramas de los árboles.
            Siempre arriba.
            Alto
            Muy alto.
           
            Pero un día, esperando en una sala celeste como el cielo que tanto me fascinaba, deje de ser un niño, un adolescente y pasé, quiero creer, a ser un adulto. Espere un rato
Un largo rato. Y al final la puerta se abrió y para mi sorpresa me encontré mirando, por primera vez, hacia abajo y descubrí que aquella verdad no estaba sólo allá arriba, sino que también podía estar bien cerca de mí, en mis brazos.
            Y cuando miro hacia abajo, cuando los miro en babia y me preguntan qué es lo que hago, les contesto con la verdad.

-Sueño.
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