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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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martes, 18 de mayo de 2010

Crónicas de otra vida

El Primer Hombre Delgado entró casi sin hacer ruido, sólo el chillar de la puerta oxidada lo había delatado. Yo no levanté la mirada de mi libro. Dudó por un instante qué hacer. Ahí, parado ante mi mutismo e indiferencia, pareció que estaba a punto de irse cuando de golpe, se acercó hasta mi escritorio. Ante las dos opciones para sentarse, sospesó cual era la más cómoda. Se sentó a la derecha, equivocándose de nuevo, como la primera vez. Pareció no importarle, o no tuvo voluntad de cambiar de asiento. De su campera sacó un paquete de cigarrillos y prendió uno. Logró que levantara la vista del libro.

- ¿Viste algún cenicero que te invitara a prenderte un pucho? – Me miró atónito. Buscó por toda la habitación. No había ningún lugar donde apagarlo. Se tuvo que servir de las ya destrozadas zapatillas deportivas que llevaba puestas.

De un cajón saqué un desodorante de ambiente y rocié por encima nuestro. Nos rodeó una fragancia cítrica bastante desagradable. La prefería al otro olor. Volví a tomar el libro, intentando continuar. La presencia, ya innegable de El Primer Hombre Delgado me lo impidió.

- Señor Carreras – me dijo con tanto respeto como alguien podría tener por otro. Me puso incómodo – Necesito su ayuda.

- Si te dije que no la primera vez ¿Por qué habría de ayudarte ahora? Su mirada atónita volvió a clavarse en mi rostro.

- ¿La primera vez?

- Aha…

- Pero… si nunca antes lo había visto. Es la primera vez que paso por esa puerta.

Estudié su expresión con detenimiento. Realmente no recordaba la ocasión anterior en la que había venido a mi estudio. Suspiré. Ojala no hubiese pasado. Todo se fue al infierno luego de ese primer encuentro. Tras él vinieron: El Segundo Hombre Delgado; la mujer que solía llamarse Romina Pascua y aquella noche sin estrellas que no se iba nunca. Sólo una luna triste nos acompañaba todo el tiempo. Volví a suspirar.

- Está bien. Pero contame bien que es lo que necesitas.


(sigue)

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