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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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viernes, 26 de marzo de 2010

Noche de películas: HIERRO-3


Es difícil darse cuenta si el mundo en que vivimos es sueño o realidad.



Estas atrapado, aprisionado, no en un espacio reducido, no por alguna persona tirana (aunque esta exista en tu vida) sino por tus propios miedos tus propias limitaciones e inseguridades. Pero entonces aparece. Tal vez un fantasma, tal vez un ángel de la guarda y todo cambia, en silencio.


Eso es lo que nos propone Kim Ki-duk en su obra Bin-jip (3 Iron o Hierro 3): un viaje a través de casas vacías temporalmente, de la mano de Tae-Suk un joven que vive ocupando, mientras puede, estos hogares vacios. Vive en ellas sin robarse nada, incluso todo lo contrario: arregla desperfectos, riega las plantas y lava la ropa. Y así un día en una gran casa se encuentra con Sun-hwa a quien rescata en silencio de un esposo abusador y con la cual empieza a compartir su modo de vida. No solo podemos verlos a ellos relacionarse y enamorarse, sino también por medio de sus casas, la vida de los dueños, en un detalle y profundidad que muchos realizadoras no logran dedicándole una película entera a una sola familia. Pero todavía más importante es la dicotomía que se da cuando vemos las casas a través de los ojos y las acciones de Tae-Suk y Sun-hwa y luego cuando llegan los propietarios. Lo que parecía un hogar cálido, sereno y cariñoso, se muestra realmente como una tapadera de una relación no tan sana, muy alejada de lo ideal.

La película avanza de una manera extraña. El silencio de los protagonistas (no se hablan en toda la película) lleva a Kim Ki-Duk a narrar todo a través de las imágenes, del accionar de ellos. Bin-jip pronto toma un aire etéreo, poético, el de una danza que con de movimientos suaves, nos muestra como el amor puede nacer de maneras inesperadas y como puede sobrevivir a cualquier obstáculo.

En conclusión Bin-jip (3 Iron – Hierro 3) es una película que se aleja de los estereotipos a los que estamos acostumbrados gracias a hollywood y si dejamos un segundo de lado el descreimiento nos encontramos con una de las mejores y más tiernas historias de amor que el cine haya producido esta década. Kim Ki-Duk demuestra porque es considerado un genio y que se merece los seguidores que tiene en todo el mundo.
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