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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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jueves, 19 de abril de 2007

Mis Lecturas V1

La primera vez que lo oí nombrar debía tener unos catorce o quince años, por motivos que no vienen al caso me juntaba con gente más grande, bastante más grande. Uno de ellos me regaló "El Guardián entre el Centeno", que, dicho sea de paso, nunca pude terminar de leer debido a una pésima traducción. Otro individuo aun mayor que el que me hizo el regalo, mencionó, o me recomendó, a Demian de Hermann Hesse.
Diez años pasaron donde la recomendación se dio repetidas veces. En varias ocasiones lo tome en alguna libreria pero por falta de dinero, o porque algún otro titulo me atrajera más, nunca lo compraba. Para hacer honor a la verdad, todavía no lo compre, pero me lo prestaron y lo leí.
Aunque me costo arrancar, la primera pagina no me llamo la atención, lo devore en tres días (hubieran sido dos, pero tuve que esperar a que se secara luego de que me agarre la lluvia del martes).
Me sorprendió como alguien, cien años antes, hiciera tanto eco de mis propios pensamientos e ideas (aunque no concuerde con todas ellas), ilustrara, con palabras, de manera magistral el crecimiento de un individuo, del camino que uno debe recorrer, con tropiezos y todo, para encontrarse a uno mismo, de los miedos y esperanzas que lo azotan a uno en este sendero.

Demian es una obra brillante, que al cerrar el libro a las tres de la mañana no me dejo dormir, por el éxtasis en el que me encontraba. En parte me pregunto como me hubiera influenciado el leerla a los catorce años y por otra parte me alegro de haberla leído ahora, probablemente no la hubiera entendido a esa edad.

Lean Demian. ¡Es una orden!

Encima vino con premio extra el no dormir, después les cuento.
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