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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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jueves, 3 de mayo de 2007

¿Rendirse?

Uno espera que las cosas cambien, vayan para otro camino y no lo molesten más. Que eso que no lo dejaba dormir o que lo hacia soñar, no tuviera más peso sobre su vida. Uno incluso se aleja físicamente de eso, con la esperanza de que, de esa manera, sus caminos, su evolución, sus cambios, también vayan alejándose.

Pero ¿Que pasa si esos caminos diferentes van para el mismo lado, si esa distancia física no separo los senderos?
¿Que hacemos cuando, al mismo tiempo, hay una barrera, un impedimento que no deja que esos senderos se enlacen y giren uno entorno al otro? (nunca pueden unirse, eso seria aburrido, sin desafíos, sin cambios, seria rutina y se terminarían separando)
¿A que nos rendimos? ¿Al hecho de no poder separase o al no poder enlazarse?
Uno suspira, mira el cielo y se acuesta.
No me rindo, solo espero y sigo caminando.

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