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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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viernes, 6 de mayo de 2011

Historieta: Cordobazo II


La Ruta 22 es sin duda la ruta de la vida. Al menos la de Marcos (y en gran parte la del propio guionista Roberto Von Sprecher). Desde el primer momento la historieta elude casi cualquier convencionalismo de lectura.  Se aleja tanto del manejo del tiempo usual de la historieta que haría sentir a Alan Moore un poco de envidia; va del pasado al presente de viñeta a viñeta, de página a página, de dialogo a dialogo y en cualquiera de de las combinaciones posibles entre estas. Sin embargo esto no es lo más sobresaliente del guión de Von Sprecher, sino su cualidad de identificación. Aunque no hayamos vivido en las mismas épocas que Marcos, o aunque no hayamos tenido todavía (y tal vez nunca tengamos) algunas de de sus experiencias, son relatadas con una soltura y frescura que nos hace imposible no sentir empatía e identificarnos con el personaje, en todos los periodos de su vida. Pero no solo la lectura normal se es esquiva en Ruta 22, sino también el tan mentado “conflicto” del que tanto nos hablan los manuales de guión made in Hollywood. Ojo, hay un conflicto, pero es sutil, así como su resolución, si hay alguna.

            Por supuesto nada de esto podría ser posible sin los lápices de Nacha Vollenweider (¡necesito un manual para pronunciar estos apellidos!). Sus líneas de tinta suelta, desparramada sin miedo, se centran más en la expresión que en la perfección naturista. Su narrativa se desliza con la suavidad de un verso cuidado. Los cambios de tiempo y de estilo, según la necesidad de la historia, son imperceptibles concientemente pero innegables de ser apreciados.

            Ruta 22 nos lleva desde la inocencia a la fragilidad del adulto, sin paratnos en peajes de momentismos o golpes bajos. Es una joya que, como sus virtudes, brilla sin llamar demasiado la atención, pero calando profundo en la estima de nuestras bibliotecas (bueno, al menos la mia).
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