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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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viernes, 10 de diciembre de 2010

Entre Viñetas: Arlerí

Arlerí
Guión y dibujos: Edmond Baudoin
Astiberri Ediciones. Bilbao, 2009
Color. Cartoné. 104 páginas. Tamaño 17 x 24 cms. 18 euros
Colección: Sillón orejero



                En general, cuando una historieta me da ganas de leerla es por el guión. Puede ser porque conozco la obra del autor o por recomendaciones de algún amigo o página web, con quien comparto gustos. Arlerí es una excepción a esa regla. En cuanto la vi, me enamoré del arte visual de Edmond Baoudin. Pero al leerla, puedo recomendarla con vehemencia por su arte escrito.

                Aunque hay una historia, con tintes de autobiografía, Arlerí es más bien un ensayo, un recorrido a través de las ideas del autor sobre la sexualidad y el amor. Alejado de todo objetivismo académico, presenta sus conceptos con sencillez y ternura. Habla de las diferencias infranqueables entre el hombre y la mujer, sociales y sobre todo naturales. Sobre el dar vida y sobre la envidia del hombre hacia ese hecho del cual es partícipe, pero que no puede compartir. Habla de las diferencias entre el amor verdadero, la sexualidad y la fidelidad.

                Todo esto se desarrolla a través de una charla entre un pintor y su modelo. Baoudin se retrata a sí mismo como un hombre mucho más viejo de lo que es: lleno de arrugas y con una larga barba. El porqué lo hace despierta varias lecturas, incluyendo la que él mismo hace cuando la modelo le pregunta el motivo por el que se dibuja más viejo. Sí, Baoudin rompe sin temores la cuarta pared y lo hace con excelencia, no sólo en el texto sino también en el dibujo, llegando los protagonistas a dibujarse a sí mismos.


                Baoudin, como buen historietista, no deja lo visual fuera de la narrativa, a pesar de incluir gran concentración de texto. El trazo es suelto, con tintas y acuarelas, de manchas y línea abierta. Varía su complejidad según lo requiera cada momento, e incluso llega a usar fotos para fondos, a las que dibuja levemente encima para acoplarlas al resto del lenguaje. El arte, como el texto, deja escapar ternura y sensualidad, no sólo en lo que nos muestra sino en el cómo lo hace.
               
                Aunque hable sobre el amor y la sexualidad, también se refiere al arte, no sólo al suyo propio sino al arte como una herramienta para acercarnos más los hombres a las mujeres y viceversa, como el medio para entendernos mejor. Para saber y al mismo tiempo ser un poco más el uno del otro.
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