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Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos.

Rayuela, capitulo 93, Julio Cortazar
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jueves, 8 de septiembre de 2011

Leyendo historieta: El almanaque de mi padre


Jiro Taniguchi es un autor de manga muy particular, es uno de los pocos que puede jactarse de estar en las bibliotecas de occidentales que no leen manga. En parte se debe porque su obra no se parece prácticamente en nada a esa imagen (errada) que se produce en la cabeza de mucha gente al escuchar la denominación para la historieta japonesa.
Tapa de la bellisima edición integral, que me regalaron
            Digo en parte, ya que el mayor motivo por el que está en todas esas bibliotecas es que tipo es sencillamente un genio. Obras como Barrio Lejano o El caminante deberían ser lecturas obligatorias para quien le interese el noveno arte.

            Pero no voy a hablar de ninguna de estas obras, me voy a concentrar en la que tal vez sea su Opus Magna: “El almanaque de mi padre”. (Que por cierto, quiero agradecer a don Weis y a Don Ojeda, por regalármelo precisamente para mi primer día del padre).

            Taniguchi está en sintonía con el estilo narrativo de la novela japonesa representada por Murakami o Banana Koshimoto. Aunque mucho más luminoso.


Taniguchi, como sus pares literarios, se adentra en la psique de los protagonistas con una precisión quirúrgica. No hay nada dejado al azar, son personas vivas; tridimensionales como se le dice en la jerga creativa. Y que esto lo logre, en el caso del padre, solo a través de la visión de los demás, es brillante. Pero también los personajes secundarios, que solo aparecen en pocas viñetas, tienen una personalidad definida, unos modos y hasta un lenguaje corporal.

Autorretrato.
            El Almanaque de mi padre es una sobre el reencuentro tardío entre un hijo y su padre, el reencuentro con sentimientos, recuerdos e ideas, que se creían diferentes. Es la historia de cómo un niño se vuelve hombre y vuelve a ser niño, para convertirse finalmente, en un verdadero hombre.  Pero es también una historia sobre como dejar todo en la vida, sobre sacrificios y sobre sueños.
                       
            Ya la había leído hace unos años y me había maravillado, ahora que soy padre, viéndolo bajo esta nueva luz, me conmovió hasta las lágrimas.


            Lo dicho, Taniguchi es un genio.
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